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Tantas veces desaparecido, tantas veces Cajamarca

El presidente Pedro Castillo fue duramente criticado por viajar a Cajamarca para pasar las fiestas navideñas junto a su familia, pese a que su Gobierno había prohibido este tipo de reuniones sociales durante los días feriado de fin de año. Asimismo, el mandatario prefirió viajar a su región natal sin haber resuelto la crisis en el sector educación con la salida del ministro, Carlos Gallardo y la incertidumbre del retorno a clases escolares de manera presencial en 2022.

Es así como las prioridades de Pedro Castillo han quedado en segundo plano cuando se produce una crisis en su Gobierno. Este comportamiento se ha vuelto sintomático, ya que el presidente desaparece y se va a Cajamarca. Es por eso que en La Cuestión hemos identificado los momentos críticos en los que el jefe de Estado se ha refugiado en Chota, específicamente en la casa de sus padres, cuando estallaba algún nuevo escándalo en el Ejecutivo.

Muerte de Abimael Guzmán (11 de setiembre)

La predilección de Pedro Castillo por Cajamarca es tal que cuando murió el cabecilla terrorista Abimael Guzmán, la noticia sorprendió al presidente en esa región. Como se trataba de la muerte del mayor criminal y genocida de nuestra historia, se esperaba que el mandatario interrumpiera sus actividades y retornara a Lima para dirigirse a la Nación, sobre todo porque se generó una polémica por el destino de los restos del terrorista que había muerto en prisión. Era el momento de tomar decisiones, pero Castillo continuó con su agenda que incluía una visita a sus padres en Chota. Las horas pasaban y el silencio presidencial era elocuente, ya que el sindicato magisterial al que pertenece Pedro Castillo siempre ha estado vinculado al Movadef, la organización de fachada del grupo terrorista Sendero Luminoso. Guzmán Reynoso había muerto a las 6 de la mañana y recién después de 5 horas el presidente se pronunció a través de un tuit.

La fiesta de Barranzuela (31 de octubre octubre)

El exministro del Interior, Luis Barranzuela se vio envuelto es un escándalo luego de que fuera descubierto realizando una fiesta en su casa durante la noche del Halloween. El hecho era más que insólito, puesto que Barranzuela estaba encargado de controlar con la Policía Nacional este tipo de eventos que estaban restringidos por la pandemia del Covid19. Se esperaba una reacción inmediata de parte del presidente, pero este, nuevamente, se encontraba en Cajamarca.

Tal como lo consigna una nota de El Comercio: “Pedro Castillo sigue en Cajamarca sin pronunciarse sobre Luis Barranzuela”, el jefe de Estado había optado por guardar silencio en medio la crisis ministerial. La desconexión del presidente era tal que esa misma mañana, luego de la fiesta de Barranzuela, Canal N captaba a Castillo saliendo de la casa de sus padres, mientras la premier Mirtha Vásquez trataba de apagar el incendio político en Lima. Recién, 48 horas después de ocurrido los hechos, Castillo aceptó la renuncia de Barranzuela y lo comunicó a través de un tuit.

Según el periodista Augusto Álvarez Rodrich, el presidente Pedro Castillo ha viajado a Cajamarca, al menos, 10 veces en lo que va de su Gobierno. Además, aseguró que el jefe de Estado volvería a tomar unas vacaciones para el feriado largo de fin de año. “Me da la impresión de que el presidente de la República tiene una añoranza muy fuerte por Cajamarca y no está mal, pero es el presidente y tiene un montón de obligaciones”, señaló en La República. Los cuestionamientos también han considerado el uso excesivo del avión presidencial para estos viajes a Cajamarca junto a su familia, pese a que Castillo anunció que lo pondría a la venta por considerarlo un lujo. Se trata de otra promesa populista, al igual que aquellas de renunciar al sueldo presidencial o convertir Palacio de Gobierno en un museo, las cuales hasta ahora no ha cumplido.

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