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El colapso que viene

Por: Iván Arenas

El gobierno de Pedro Castillo ha abandonado a su suerte a Cuajone y Las Bambas, ambas operaciones producen caso el 2% del PBI. En ambas operaciones ha desaparecido el estado de derecho y las turbas dirigidas por algunos asesores y líderes han tomado el control de la zona. No obstante de ello, el gobierno no declara el estado de emergencia como lo acaba de hacer en otras zonas del país. Restituir la seguridad y la autoridad alrededor de Cuajone y Las Bambas no parece una primera opción para los “lapicitos”
En Cuajone, los dirigentes de cuatro comunidades han tomado Viña Blanca, sector desde donde se distribuye el agua potable para la operación y los más de 5 mil trabajadores que con sus familias no accedes al líquido elemental. Eso ya, más de 30 días. Si eso no es un brutalidad, entonces qué.

Lo que parece increíble es que tanto el gobierno regional, liderado por Zenón Cuevas y el propio gobierno avalen semejante crueldad e irracionalidad de ciertos dirigentes. Guillermo Bermejo, el congresista de Perú Libre como si fuese ministro se dirige a la zona y promete una “rápida acción del gobierno y del presidente Castillo”, huelgan más palabras.

En Las Bambas, todo indica que las cosas se pondrán aún peor. Se sabe que nuevos asesores y abogados están influyendo en las comunidades de Chuicuni y Huanquire. Con dirigentes inescrupulosos en amabas comunidades ahora aliados de asesores y abogados se empieza a gestar un conflicto contra Las Bambas y sobre todo con el nuevo tajo de Chalcobamba, que le daría una extensión de la producción minera.

Esos nuevos asesores, jóvenes que estarían ligados a los señores Chávez Sotelo (quienes se habrían dedicado a la extorsión contra las empresa mineras y engañando a las comunidades desde el año 2011) siguen el mismo guión. El asesoramiento no es gratis.

Sucede además que estos asesores están azuzando a las comunidades, sobre todo a Huancuire, a no reconocer el proceso de consulta previa, que por propia voluntad de los dirigentes no se allanaron de acuerdo a la ley, y luego el Ministerio de Energía y Minas han tenido que continuar para hacer viable Chalcobamba.

El gobierno no toma en cuenta el conflicto en Cuajone ni en Las Bambas, bastardea la minería moderna sin embargo esta paga las cuentas fiscales de una administración que sabe de ineptitudes y cero eficiencia. Justo cuando el precio del cobre está boyante y donde se necesitan abrir más operaciones mineras, el gobierno y sus operadores desincentivan la inversión y sobre todo no aplica la ley y el estado de derecho.

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