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Crítica roja

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Como diría Escohotado, los comunistas siempre han sostenido que la propiedad privada constituye un robo y el comercio es su instrumento. Por lo cual, versiones más “ligth” como los progresistas y socialistas, no entienden la libertad y los peores, es decir comunistas, critican la libertad individual.

Sin embargo, la propiedad privada y el comercio fueron capaces de democratizar los lujos y privilegios. Por ejemplo, Henry Ford y los carros o IBM y las computadoras. Solo a través de los intercambios voluntarios, el mundo se ha desarrollado exponencialmente.

Los comunistas critican el comercio porque, para ellos, necesariamente alguien debe perder para que otro gane. Por el contrario, la historia ha demostrado que el comercio se desarrolló en base a ganancias para ambas partes: comprador y vendedor.

No obstante, lo que está detrás de esta crítica es que no aceptan la movilidad social. No aceptan que, en base al comercio, los pobres se conviertan en ricos. Un comunista es un clasista ideológico, cree que el futuro de un hombre está determinado por su cuna: Nace pobre, muere pobre. Nace rico, muere rico. El mundo no puede cambiar para ellos, las cosas siempre están determinadas.

Aún más, los comunistas le tienen terror al comercio porque este fenómeno social te arroja hacia la competencia y en la competencia hay que demostrar que algunos son mejores que otros. Entonces, los comunistas tienen miedo de quedar expuestos al fracaso, se saben incapaces de proveer riquezas para todos y solo provocar pobreza, miseria y hambre.

Publicado originalmente en Diario Correo La Libertad el 25 de agosto del 2021

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